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[feb11] día cinco

05 Feb

No solté una palabra cuando la sorpresa, de ver ese rostro aparecer desde la nada, me atacó.
– Buenos días. – habló él sin mucho entusiasmo, apenas pareció mover los labios.
Aún así, no despegó sus ojos de los míos, siquiera pareció importarse de estar justo enfrente de mí. De un instante a otro, estaba oscuro y no podía percibir muchos detalles. La amplitud de ese sujeto no me dejaba vislumbrar el camino que tenía a sus espaldas. Como si la roca hubiera caído del cielo, él estaba ahí, bloqueando el paso del único sendero, de la vía de ascensión. Sin agitarme, tratando de mantener la calma, giré sobre mi mismo, dispuesto a volver sobre mis pasos, a retroceder para volver a avanzar.

Pero no sería posible, el pasillo ahora parecía un verdadero túnel, y detrás ya no había salida. El vacío, la oscuridad, se habían tragado las baldosas brillantes que segundo atrás pisara. No podía ver lo que había dejado atrás, se había escapado como agua entre los dedos. El cielo ahora era un velo de brillantina inalcanzable, ya no más una cúpula radiante de luz y colores. La roca en el camino seguía ahí, observando sin agregar letra. Entonces esperé, cruzando los brazos.

El silencio nos envolvió a ambos y se hizo cada vez más y más profundo. Una punzada de ansiedad golpeaba en mi estómago en cada segundo que pasaba. No podía mantenerme inmóvil por más tiempo, ¡no tenía tiempo que perder, para empezar!
– ¿A dónde intentas ir? – pregunté finalmente, ocultando la irritación. La inacción, la falta de iniciativa de ese sujeto demostraba que ninguno de los dos podría avanzar a menos que alguno lo sugiriera, y no podía ya dejarlo en sus manos.
– No intento llegar a algún sitio. No lo necesito para ser en donde estoy.
– Oye, que eso no tiene sentido. – me reí incómodo. El tiempo pasaba y yo necesitaba seguir avanzando, subiendo los escalones para poder completarlo, antes de ir al siguiente nivel. Un reloj invisible seguía girando dentro de mí, sonando en cada espacio de mis oídos.
– No lo tiene porque no intentas encontrarlo, ¿lo habías pensado así?
– ¿Puedes apartarte? No puedo avanzar si estás ahí… puedes seguir intentando ser una vez me haya ido. No tienes que entretenerme con tus preguntas.
– No hay necesidad, puedes seguir avanzando incluso estando ahí.
Por unos minutos lo observé, trantando de encontrar alguna señal de chiste, sin embargo, no la había. No podía hacer uso de la violencia, no era ese mi objetivo ni mi forma de reaccionar. Del lugar de donde procedo, todo es diplomacia y falsa amabilidad.
– ¿Por qué quieres avanzar tan rápido por este camino? ¿Sabes lo que hay al final?
– No lo sé, pero estoy seguro de que si sigo avanzando, eventualmente me encontraré con el final, con todo lo que espero ser.

En ese momento no había entendido que buscando ser, me había olvidado de serlo.

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1 comentario

Publicado por en 2011/02/05 en Escritos, Febrero

 

Una respuesta a “[feb11] día cinco

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