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[feb12] día trece

13 Feb

No se sentía más que una brisa proveniente del mar. La rompiente inundaba el aire con su sonido constante y musical, perpetuo. Las olas bailaban sin prisa, descendiendo con la marea. Gaviotas iban y venían, sin quitar  un ojo de los cardúmenes brillantes como ríos de plata y zafiro. La sensación de paz tenía de la mano a la soledad. La joven aún miraba al horizonte, oscuro esmeralda, que había engullido hace ya tanto tiempo lo único que le importaba ver. La luna sonreía, desatendida de los problemas tan mundanos que tienen los humanos, redonda, naranja, ascendente y despreocupada. En la arena siempre un par de gotas, como si lluvia pasajera hubiera pasado a la carrera por encima de su colorada cabellera. Sus pestañas curvas relampageaban y se perdían un día, una semana… por el resto de los días.

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Publicado por en 2012/02/13 en Escritos, Febrero

 

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