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[feb12] día veintinueve

29 Feb

Sentía la ridícula necesidad de explicarse, de elaborar su razonamiento de manera tal que ya no quedaran dudas. Poner en palabras encadenadas, articuladas cual escalera, para llegar a ver las cosas de la misma forma que él, y que no hubiera otra forma posible de llegar a lo mismo. Era una urgencia que le impedía ahora pensar en otra cosa más que soltar todo ese catálogo de justificaciones, métodos y experiencias que se apretaban contra el embudo de su boca. Levantó los ojos grises, apretando las cejas para no perder el hilo del sentido en el vapor que salía de la taza al tiempo que se armaba de valor para gastar el aire de sus pulmones en la segura y extensa demostración que haría. Su madre lo miraba desde el otro lado de la mesa con actitud inquisidora, una mano en la cadera y la otra en el cuchillo para cortar pan. Todo indicaba que su comportamiento era reprochable, por eso mismo tenía que decirlo, gritarlo, si era necesario para que ella pudiera dejarlo hacer. Tenía que entender, solamente le ponía leche al café para que no estuviera tan caliente.

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Publicado por en 2012/02/29 en Escritos, Febrero

 

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