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magia

04 Jul

Hubo una época en la que las palabras sobre magia eran aceptadas. Eran éstas las más sabias y las que gobernaban de la mano del Rey, como guías de experiencia y pensamiento extensivo. Tiempos en los cuáles quienes más sabían sobre la naturaleza, la vida y las personas, eran los antiguos Magos. Ellos eran los encargados principales de aconsejar al Rey en sus tareas más importantes. Incluso su misticismo, su misterio estrellado, a él le era desconocido. Discutir sus pronunciados y enunciados estaba permitido, si bien el séquito optaba por el silencio respetuoso cuando alguna duda quedaba suspendida en el aire; el tiempo, decían, corroboraría lo hecho o lo desmentiría despiadadamente.

Donde primó aquella libertad de acatamiento silencioso, nuevos grupos de discurso y acto surgieron. Primero tildados de brujos, luego más respetados por los hechos. El rumbo del pensamiento debajo de las faldas del Rey perdió su cauce mágico y pronto aquellos que hubieron dado cobija a tantos niños, fueron perseguidos por no utilizar las nuevas herramientas, las cuales habían sido ampliamente aceptadas por su practicidad en los trabajos rutinarios de cada persona en los diferentes reinados. Una suerte de libertinaje controlado por nadie en especial pero que sólo pretendía despertar de la naturaleza y alzarse sobre ella.

Los magos de aquellos años sólo entraban en contacto con sus aprendices, muy raramente con otros semejantes ya conformados, puesto que tenían la firme creencia de que sus dominios estaban delimitados por los árboles y las estrellas, por la soledad y aislamiento de las ideas frías. Precisamente por este hecho es que pudieron erradicarlos de casi todos los ámbitos en los que habían trabajado tan apasionadamente, desde el consejo en la enfermedad, hasta en las ayudas del clima. Nada más se volvió a pedir de ellos salvo por quienes aún les conservaban alguna fidelidad. De tan alto rango a cuento de locos. Ese tiempo pasó y ahora ya nadie hace más que tomarlos como mera fantasía, cuento de niños o de un paso anterior a los padres de la ciencia. El mundo moderno no los tolera por su falta de hecho y método. Magia, repiten cuando algo obvio resulta según la receta, lo repiten ridiculizando.

Volvió a mirar su árbol genealógico, ese añejado papel que apenas podía leerse. Rústicamente elaborado en la cubierta interior del diario de cuero de su bisabuelo el giro. Casi encontrado por casualidad en los baúles de telarañas del altillo, trenes de viajes a los más lejanos recuerdos de su familia. Trataba de iluminar esas palabras antiguas escritas con tinta azulada y tan profunda como el mar. No entendía si las letras no eran precisas o si el idioma era otro. Escuchaba un eco que no podía traducir, un susurro interior, del más allá llegado por sus dedos. Sabía perfectamente lo que le había sucedido a el giro, de lo que lo habían acusado y encerrado con muchos otros sueltos de la historia del valle.

Aún así, sólo poseía una verdad descubierta, ella todavía existía.

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2 comentarios

Publicado por en 2012/07/04 en Escritos, magia

 

2 Respuestas a “magia

  1. Bach

    2012/07/04 at 2:02 PM

    “Escuchaba un eco que no podía traducir, un susurro interior”
    Esta en especial~<3

     
  2. パオラ 海 - 空

    2012/07/04 at 11:37 PM

    Este… voté con las estrellitas y eso dice bastante. xD No dejes de escribir! :3
    (acostumbrada a oscurecer los emoticones… acá me quedo con las ganas, jaa)

     

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