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prólogo

26 Dic

Generalmente los libros suelen traer un prólogo, algunos hasta se jactan de dicho aporte y ponen en la misma carátula “con prólogo de Josecito Gomez“, un honor. Cierto que en mejores ediciones ($$) todavía se encuentran otros extras que son muy atractivos para completar la lectura, como ser un glosario, biografías, ilustraciones, lo que fuere. También es cierto que muchas veces uno lee estos agregados, escritos por una persona que no es precisamente el autor, esperando encontrar alguna nueva luz a las expectativas, tener una ayuda ajena a los review ultra-vendedores de las librerías para armar una idea más llena de lo que vendrá. Y a eso voy, hablamos de una expectativa. Uno todavía no leyó el libro (quizás pueda ser que ni siquiera haya escuchado hablar de él antes de tenerlo entre los dedos), sería descabellado suponer que uno consigue un ejemplar de algo que ya conoce todo siempre ¿no? Bueno, es probable que algo no tenga mucha lógica si al leer un prólogo, en el susodicho nos cuenten al por menor lo que vendrá, el final (de ser que tenga uno) y sus vueltas, los errores y si hasta puede que se dignen a decir que hay un par de oraciones que hay que eliminar u omitir para que la obra sea de oro clásico.

A lo que voy es sencillo, ¿por qué será que los ilustres que escriben estos prólogos lo hacen con tanta voluntad de arruinar el mínimo suspenso, la sorpresa, la novedad? ¿Por qué si tienen esas imperiosas ganas de ponerse puntillosos con todos los detalles que enriquecen un texto, no hacen un epílogo? ¿Qué gracia con dignarte a empezar a leer El Principito y que en el prólogo te digan “se muere al final, el autor hizo muy bien al dar este giro“? (Sí, lo puse en blanco porque es un casi SPOILER)

Recuerdo que hace mucho tiempo me salteaba todos los extras que estuvieran antes de la lectura-en-sí-misma para no tener que destrozar mentalmente al autor que me arruinara el porvenir… quizás debí seguir con esa postura y así me evitaba todas las rabietas que me vengo llevando (si bien la de ayer fue sublime). Aún así, me gusta leerme todo lo que esté entre las tapas del libro, por el mero hecho de que si está ahí, debería ser por algún motivo en especial, no puedo quedarme con la duda; porque si no lo hago me quedo con la sensación de haberme perdido una pequeña fugaz.

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3 comentarios

Publicado por en 2012/12/26 en Diciembre

 

3 Respuestas a “prólogo

  1. Bach

    2012/12/31 at 8:08 PM

    Quiero saber y de hecho EXIJO saber con qué te llevaste tamaño disgusto!
    Te sigo en el sentimiento, sist! Muchos libros que tengo por ahí tienen un prólogo hijo de puta que te caga el resto del libro! Uno de los pocos prólogos que pude disfrutar sin sufrir es uno escrito por el mismo autor del libro, años después (Todavía te tengo que mostrar Salem’s Lot, MERDE! D8)
    Y, como intento hacer cada vez que me hacés reír, rescato lo siguiente. Es más, lo enmarco en oro (?):
    “(…)para no tener que destrozar mentalmente al autor que me arruinara el porvenir”

     
    • YouKai Shinigami

      2013/01/01 at 9:16 PM

      El prólogo de “Azul…” de Rubén Dario. Lo odié con todo mi ser (?).
      Salem’s lot, no lo consigo, dear, tendrás que prestármelo alguna vez, prometo leerlo sin demoras ;_;
      Gracias por enmarcarme, eso me inmortabiliza (!) ❤

       
  2. Bach

    2013/01/01 at 11:55 PM

    No importa que tardes porque sé que volverá mejor de lo que irá a tu casa xDDD Listo: La próxima que acordemos juntada, te llevo a mi niño! 8D
    Ches inmortal, oh cielos! Enemigos del heredero, TEMED! (?)

     

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