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Xfit Murph

26 Dic

Entre muchas de las cosas que tengo en la lista como pendiente de hacer alguna vez en la vida, tenía “hacer CrossFit”. Llegó a estar entre las líneas de una lista poco rígida gracias a este blog que, siempre que sale la oportunidad, recomiendo. Haciendo la historia corta, buscando cómo mejorar la salud, además de paleo (alimentación), practicar crossfit (ejercicio) era algo que debía intentar. Seguro algunos recordarán mi eterna perorata.

En la zona hay gimnasios que lo practican desde hace un par de años. ¿Por qué entonces no lo había hecho, si era tan importante? La relación $/hs nunca me convenció y con boxeo estaba cubriendo bastante bien las necesidades. De igual forma, las posibilidades se terminaron dando lentamente y este año, en Septiembre, finalmente me matriculé en un box (Cacique CF).

Durante cuatro meses (40 clases), aprendí muchas cosas respecto al ejercicio: técnicas, nombres, combinaciones que estaban fuera del vocabulario de otras disciplinas que he practicado; pero también sentí muchos cambios y conocí tanto mi fuerza como mis límites. Quizás, si ya han escuchado algo, tendrán esa idea de que en crossfit te vas a romper o te van a exprimir como naranja… y bueno, en parte sí, pero sólo es jugo. Lo cierto es que es escalado, nadie te va a obligar a hacer algo que no quieras y/o que no puedas, uno se pone los límites y si no se es certero, los pone el cuerpo. Cualquiera puede ir empezar, sólo tenés que llevar zapatillas. Es divertido, es retador.

¿Alguna anécdota? Sí. Reciente y todo. Durante los WOD muchas veces creí que no iba a poder, que me iba a morir si no paraba, eso seguro le pasó a todos alguna vez. Estoy de acuerdo. También puede pasar que uno se lastime, por tonto como a mi, pegándole a un cajón. Después de los WOD, muchos se sienten cansados, a mi me da hambre y sed después de llegar a casa, como voy tarde, me acuesto y ya, al otro día como nueva. Ahora, lo gracioso es que hasta la ante-última clase del año, venía con un récord personal de “no me duele” bastante importante. Alguna molestia acá o allá, seguro, llegué a usar músculos que en la vida había usado. Pero dolor, nah. Seguramente también se dio que la última clase del año que me quedaba por usar también sería la última clase del box del año. ¿Qué pasó? Resultó que el WOD era el conocido MURPH. De más está decir que, más allá de lo que costó hacerlo (nunca olvidaré los nervios), estuve como tres días sin tener la movilidad completa de mis brazos. Y ahí terminó el récord personal.

Vengan a crossfit el año que viene, hay otra gente loca divertida ahí. De paso nos separamos un rato de los celulares y computadoras.

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Publicado por en 2016/12/26 en 'bout me!, Diciembre

 

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