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Archivo de la categoría: ‘bout me!

2016 en libros

Se va terminando el año y llega el momento de los resúmenes, listas super rayadas y conclusiones. Ya saben que uno de mis principales pasatiempos es leer, así que les dejo el postre, muy bonito, que hace la página que uso para anotar y buscar nuevas lecturas: ACÁ.

Además de ver qué cosas leí y qué calificaciones les di (discutible, lo sé), pueden ver sugerencias y otros comentarios, es interesante la cadena de libros que se puede armar. Goodreads me envicia, entro un minuto y termino ojeando durante una hora seguro. También saben, si se registran, manden solicitud de amistad o enlace, me gusta ver qué leen y qué les parece.

Como para agregar, leyendo ahí mismo, encontré un post gracioso (a medias, claro), que te da consejos para poder leer más, si es lo que uno quiere. Les dejo el link para compartir, pero resalto este comentario en particular:

“Quit your job and send the husband and kids out of town. Recruit some cats, stockpile tea, and get to it!”

 
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Publicado por en 2016/12/30 en 'bout me!, Diciembre, Libros

 

el corazón está…

Una casa no es una casa si no hay un gatito ahí, esperándote cuando volvés. Me hubiera gustado que Kenshin llegara a acompañarme, pero él ya descansa. Natsume queda como príncipe con un castillo para él solito.

Natsume

Ahora sí, hogar, dulce hogar ♥.

 
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Publicado por en 2016/12/28 en 'bout me!, Diciembre

 

Xfit Murph

Entre muchas de las cosas que tengo en la lista como pendiente de hacer alguna vez en la vida, tenía “hacer CrossFit”. Llegó a estar entre las líneas de una lista poco rígida gracias a este blog que, siempre que sale la oportunidad, recomiendo. Haciendo la historia corta, buscando cómo mejorar la salud, además de paleo (alimentación), practicar crossfit (ejercicio) era algo que debía intentar. Seguro algunos recordarán mi eterna perorata.

En la zona hay gimnasios que lo practican desde hace un par de años. ¿Por qué entonces no lo había hecho, si era tan importante? La relación $/hs nunca me convenció y con boxeo estaba cubriendo bastante bien las necesidades. De igual forma, las posibilidades se terminaron dando lentamente y este año, en Septiembre, finalmente me matriculé en un box (Cacique CF).

Durante cuatro meses (40 clases), aprendí muchas cosas respecto al ejercicio: técnicas, nombres, combinaciones que estaban fuera del vocabulario de otras disciplinas que he practicado; pero también sentí muchos cambios y conocí tanto mi fuerza como mis límites. Quizás, si ya han escuchado algo, tendrán esa idea de que en crossfit te vas a romper o te van a exprimir como naranja… y bueno, en parte sí, pero sólo es jugo. Lo cierto es que es escalado, nadie te va a obligar a hacer algo que no quieras y/o que no puedas, uno se pone los límites y si no se es certero, los pone el cuerpo. Cualquiera puede ir empezar, sólo tenés que llevar zapatillas. Es divertido, es retador.

¿Alguna anécdota? Sí. Reciente y todo. Durante los WOD muchas veces creí que no iba a poder, que me iba a morir si no paraba, eso seguro le pasó a todos alguna vez. Estoy de acuerdo. También puede pasar que uno se lastime, por tonto como a mi, pegándole a un cajón. Después de los WOD, muchos se sienten cansados, a mi me da hambre y sed después de llegar a casa, como voy tarde, me acuesto y ya, al otro día como nueva. Ahora, lo gracioso es que hasta la ante-última clase del año, venía con un récord personal de “no me duele” bastante importante. Alguna molestia acá o allá, seguro, llegué a usar músculos que en la vida había usado. Pero dolor, nah. Seguramente también se dio que la última clase del año que me quedaba por usar también sería la última clase del box del año. ¿Qué pasó? Resultó que el WOD era el conocido MURPH. De más está decir que, más allá de lo que costó hacerlo (nunca olvidaré los nervios), estuve como tres días sin tener la movilidad completa de mis brazos. Y ahí terminó el récord personal.

Vengan a crossfit el año que viene, hay otra gente loca divertida ahí. De paso nos separamos un rato de los celulares y computadoras.

 
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Publicado por en 2016/12/26 en 'bout me!, Diciembre

 

planificación

Pisando el final del 2016, enfrentando otro año nuevo, muchos se ponen a pensar ¿qué hice este año? ¿qué haré el siguiente? Y, obviamente, como soy parte de la gente, no escapo a esas preguntas. Diferente a un balance, me vino la palabra plan a la cabeza.

Muchas veces, y no pocos, consideran la libertad como esa falta de la tan odiosa planificación, como esa espontaneidad e ímpetu de hacer lo que se le venga a uno en gana en el momento mismo en que respira y late el corazón. Si tuviera que decir en pocas palabras algo que me defina a mí en medio de la vida, es eso, plan. Ojo, no digo que siempre voy 100% pegada al lineamiento, pero a grandes pinceladas, llevo la cosa por ese camino. Y ahí me atacó otro pensamiento –nunca llegando así a responder las preguntas iniciales de forma puntual–, desde hace tiempo que vivo los días años de acuerdo a un plan. ¿Dónde surgió? ¿Cuándo lo empecé? Creo que se formuló en la adolescencia y ha venido mutando, una idea borrosa, deforme, una caricatura que resultó ser siempre una vela. Es más, probablemente este plan es el que siga durante unos años más. Sí, está todo acá, en la cabeza.

¿Qué plan? Una línea fina y brillante, una idea que se escurre a un futuro que se acerca sin llegar. Pero es pegajosa, y muchas cosas se adhieren y siguen en el tiempo, hasta que se desprenden o se funden. No, nada de todo esto es excluyente, limitante tal vez, pero no dejo oportunidad sin evaluar ni tomar.

 
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Publicado por en 2016/12/19 en 'bout me!, Diciembre

 

techo

Durante todo el largo proceso no he dicho nada, he guardado la calma y traté de no invadir a otras personas con la ansiedad, el estrés, los líos y los cálculos extraños que requirió todo este camino de construir una casa. Mi casa. Deos, escribiéndolo así, el sueño de una vida suena realmente efímero y pequeñísimo.

Dreaming

Ya había medio anunciado acá, cuáles eran mis planes, pero realmente nunca lo dije, nunca explicité. Soy de decir toda clase de tonterías en este diario, y aún así no me sentí confiada ni entusiasmada en contar la noticia. En parte porque me considero algo reservada, también un poco porque es un proyecto que toma más de cinco minutos y la pregunta constante sobre el estado no puede responderse simplemente. Hay mucho que pasa, que pasó, y no se puede resumir en un “bien”, como cuando te preguntan “¿cómo estás?”. Seguro sumó también que andar contando cómo iba la cosa no implica que se entienda lo que está pasando, lo que uno está pasando. Hubieron episodios divertidos, otros bastante tristes, complicaciones, divergencias, deudas olvidables… pero finalmente estoy acá, en el punto en el que sólo queda seguir, pero ya dentro de la nueva realidad que uno buscaba formar. Viviendo en la casa. Quedan cosas por hacer, muchas y luego seguro se me ocurrirán más, pero ya es.

¿Costó? ¿Tardó mucho? Sí y no. Depende de cómo lo mire, siempre. Costó tiempo, costó dinero, costó esfuerzo, costó tiempo, costó muchas cosas que seguro podría haber hecho. Pero eso no cuesta lo que vale. Si comparten el sueño que tengo, el de poder estar en la casa propia porque la vida no les pasó una hecha jaja, los aliento a ponerle esfuerzo, se puede. Enfocarse, pensarlo, tirarse a un par de piletas incluso dudando; porque flotar, flotamos.

 
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Publicado por en 2016/12/17 en 'bout me!, Diciembre

 

chicle

Luego de una exitosa puesta en escena de la apuesta “un año sin maní con chocolate“, out of the blue, el mes pasado, decidí apostarme a mí misma dejar de comer chicle. A principios de año lo había logrado por unos meses, pero en el medio, entre día y día, perdí la determinación. いろいろな.

Hoy, entonces, se cumple un mes de aquello. ¡Vamos por más!

Huelga decir, me gustaba consumir las cajitas que traen 14 unidades, y hacerlas durar el doble. Además eran una buena forma de pasar directo al almuerzo, con sabor a menta.

Beldent

 
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Publicado por en 2016/12/14 en 'bout me!, Diciembre

 

cosas de esquemas

Más allá de todas las igualdades que la gente sostenga, luche por lograr y mantener, en relación a los comportamientos específicos, y no tanto, de uno y otro género, igualmente hay varios que se siguen manteniendo dentro de las obligaciones de lo que entra bajo la etiqueta de hombre y mujer. Abrir la puerta, invitar el café, usar rosa, pintarse las pestañas… No me refiero a que, por ejemplo, los hombres no ingresen a realizar algunas de las siguientes tareas que nombraré, pero socialmente resulta que si una, como mujer, no hace algo de eso, queda como poco señorita o descuidada. Y ahí voy, en mi vida hubo muchos artificios de los que jamás hice uso, tampoco lo haré ahora y sospecho que no los haré luego. Así que, eso que se suele asociar a las mujeres, muchas veces me hace sentir más neutra de lo que personalmente me considero.

  • En promedio de toda mi vida, habré ido a la peluquera menos de 0,5 veces al año.
  • Jamás fui, ni pagué a nadie para que me depilara nada.
  • En mi vida tuve dos máscaras de pestañas, la primera se secó y la segunda no sé dónde la metí.
  • ¿Hablar hasta por los codos? No me gusta hablar por teléfono y en las conversaciones me siento más a gusto escuchando.
  • Tardar en vestirme, nunca. Armo maletas en cinco minutos. Adoro la puntualidad.
  • Querer hijos. No, ni los ajenos.
  • Ropa interior sofisticada y específica, cara. Nah, la verdad es que no puedo ser más simple y pendeja.
  • Tampoco jamás fui, ni pagué a nadie para que me “hiciera” las manos.
  • Creo que estaciono bien, y uso las direccionales.
  • Tengo perfumes, que me regalaron en mis quince, en el armario… y todavía tienen.
  • ¿Vestidos para salir de joda? Nada. Un par de noche, negros, para eventos como casamientos y eso.
  • Comprar ropa nueva compulsivamente tampoco, tengo prendas de más de diez años que aún me quedan y uso todos los días. Sí compro libros compulsivamente, ahí me veo vistiéndome con hojas en invierno.
  • Nunca sentí que debieran cederme el asiento o abrirme la puerta, es más, muchas veces lo hago yo.
  • “La cartera llena de cosas y jamás encontrar lo que uno busca”. ¿Cartera? ¿Qué es eso? Mochila y compartimientos definidos.
  • Odio las fotos.
  • Respecto al tiempo invertido en peinado y maquillaje, puedo decir que mi peinado es liso llovido y lo máximo de maquillaje puede ser una sombra pálida, delineador y manteca de cacao con brillito.
  • Ver telenovelas. No, por favor.

Obviamente, así parece que soy cualquier mamarracho. Pero, ya que me gusta equilibrar, voy a poner algunas de las que considero sí me aplican cuando hablan del prototipo de mujer.

  • Sí me gusta el color rosa. Aunque, en general, podría usar cualquier color indistintamente.
  • Sí reacciono medio exageradamente a algunas situaciones (llorar con películas, por ejemplo).
  • Sí tardo mucho en elegir lo que sea.
  • Sí puedo ser un poco obsesiva con el tema de las comidas, aunque después coma de todo.
  • Sí me gusta ponerme crema y tengo varias para diferentes cosas (piernas, manos, rostro, pies, etc.).
  • Me gustan las joyas, más allá de que no use más de un par.
  • Me gustan los regalos, no prefiero las sorpresas.
  • Tengo preferencia por la decoración, y el orden.
  • También considero que hay ropa y zapatos para cada ocasión.
  • Chocolate.

¿Y ustedes?

 
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Publicado por en 2016/12/11 en 'bout me!, Diciembre