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Xfit Murph

Entre muchas de las cosas que tengo en la lista como pendiente de hacer alguna vez en la vida, tenía “hacer CrossFit”. Llegó a estar entre las líneas de una lista poco rígida gracias a este blog que, siempre que sale la oportunidad, recomiendo. Haciendo la historia corta, buscando cómo mejorar la salud, además de paleo (alimentación), practicar crossfit (ejercicio) era algo que debía intentar. Seguro algunos recordarán mi eterna perorata.

En la zona hay gimnasios que lo practican desde hace un par de años. ¿Por qué entonces no lo había hecho, si era tan importante? La relación $/hs nunca me convenció y con boxeo estaba cubriendo bastante bien las necesidades. De igual forma, las posibilidades se terminaron dando lentamente y este año, en Septiembre, finalmente me matriculé en un box (Cacique CF).

Durante cuatro meses (40 clases), aprendí muchas cosas respecto al ejercicio: técnicas, nombres, combinaciones que estaban fuera del vocabulario de otras disciplinas que he practicado; pero también sentí muchos cambios y conocí tanto mi fuerza como mis límites. Quizás, si ya han escuchado algo, tendrán esa idea de que en crossfit te vas a romper o te van a exprimir como naranja… y bueno, en parte sí, pero sólo es jugo. Lo cierto es que es escalado, nadie te va a obligar a hacer algo que no quieras y/o que no puedas, uno se pone los límites y si no se es certero, los pone el cuerpo. Cualquiera puede ir empezar, sólo tenés que llevar zapatillas. Es divertido, es retador.

¿Alguna anécdota? Sí. Reciente y todo. Durante los WOD muchas veces creí que no iba a poder, que me iba a morir si no paraba, eso seguro le pasó a todos alguna vez. Estoy de acuerdo. También puede pasar que uno se lastime, por tonto como a mi, pegándole a un cajón. Después de los WOD, muchos se sienten cansados, a mi me da hambre y sed después de llegar a casa, como voy tarde, me acuesto y ya, al otro día como nueva. Ahora, lo gracioso es que hasta la ante-última clase del año, venía con un récord personal de “no me duele” bastante importante. Alguna molestia acá o allá, seguro, llegué a usar músculos que en la vida había usado. Pero dolor, nah. Seguramente también se dio que la última clase del año que me quedaba por usar también sería la última clase del box del año. ¿Qué pasó? Resultó que el WOD era el conocido MURPH. De más está decir que, más allá de lo que costó hacerlo (nunca olvidaré los nervios), estuve como tres días sin tener la movilidad completa de mis brazos. Y ahí terminó el récord personal.

Vengan a crossfit el año que viene, hay otra gente loca divertida ahí. De paso nos separamos un rato de los celulares y computadoras.

 
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Publicado por en 2016/12/26 en 'bout me!, Diciembre

 

tacto

La crítica no debe producirse antes de haber discernido si la otra persona la va a aceptar; es necesario que primero mostremos amistad, que compartamos sus intereses y nos comportemos de manera que el otro nos muestre toda su confianza, de modo que pueda tener fe en nuestras palabras. Es necesario que tengamos tacto. Conviene que esperemos el momento adecuado para hacer amablemente la crítica, ya sea por carta o en el transcurso de una grata reunión. Es necesario que empecemos siempre mencionando las propias imperfecciones, y después hagamos que el interlocutor comprenda las suyas, sin pronunciar más palabras que las necesarias.

Es necesario que alabemos sus méritos; que nos esforcemos en animarlo, en preparar adecuadamente su humor. De este modo se conseguirá hacerle receptivo y ansioso de las observaciones, como lo es el sediento del agua que necesita. Es ese el momento adecuado para corregir sus errores.

La crítica constructiva es delicada.

Sé por experiencia que los viejos y malos hábitos no se abandonan sin esfuerzo. Me parece que la actitud más auténticamente caritativa consiste, para todos los samurai que se hallen al servicio de un daimio, en ser benevolentes y amistosos los unos con los otros, corrigiéndose mutuamente los errores para poder servir mejor al daimio. Al molestar voluntariamente al otro no se hace nada constructivo.

Tsunemoto Yamamoto (Hagakure)

 
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Publicado por en 2016/12/25 en Diciembre, Libros

 

memes

Un poco de risa no daña, y algunos resumen cómo me siento muchas veces, muchas.

Ficción supera la realidad

fangirl moment

no fandom

 
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Publicado por en 2016/12/20 en Diciembre, Random

 

planificación

Pisando el final del 2016, enfrentando otro año nuevo, muchos se ponen a pensar ¿qué hice este año? ¿qué haré el siguiente? Y, obviamente, como soy parte de la gente, no escapo a esas preguntas. Diferente a un balance, me vino la palabra plan a la cabeza.

Muchas veces, y no pocos, consideran la libertad como esa falta de la tan odiosa planificación, como esa espontaneidad e ímpetu de hacer lo que se le venga a uno en gana en el momento mismo en que respira y late el corazón. Si tuviera que decir en pocas palabras algo que me defina a mí en medio de la vida, es eso, plan. Ojo, no digo que siempre voy 100% pegada al lineamiento, pero a grandes pinceladas, llevo la cosa por ese camino. Y ahí me atacó otro pensamiento –nunca llegando así a responder las preguntas iniciales de forma puntual–, desde hace tiempo que vivo los días años de acuerdo a un plan. ¿Dónde surgió? ¿Cuándo lo empecé? Creo que se formuló en la adolescencia y ha venido mutando, una idea borrosa, deforme, una caricatura que resultó ser siempre una vela. Es más, probablemente este plan es el que siga durante unos años más. Sí, está todo acá, en la cabeza.

¿Qué plan? Una línea fina y brillante, una idea que se escurre a un futuro que se acerca sin llegar. Pero es pegajosa, y muchas cosas se adhieren y siguen en el tiempo, hasta que se desprenden o se funden. No, nada de todo esto es excluyente, limitante tal vez, pero no dejo oportunidad sin evaluar ni tomar.

 
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Publicado por en 2016/12/19 en 'bout me!, Diciembre

 

Higos

¿Virtud? ¡Una higa! De nosotros mismos depende ser de una manera o de otra. Nuestros cuerpos son jardines en los que hacen de jardineros nuestras voluntades. De suerte que si queremos plantar ortigas o sembrar lechugas; criar hisopo y escardar tomillo; proveerlo de un género de hierbas o dividirlo en muchos, para hacerlo estéril merced al ocio o fértil a fuerza de industria, pardiez, el poder y autoridad correctiva de esto residen en nuestra voluntad. Si la balanza de nuestras existencias no tuviere un platillo de razón para equilibrarse con otro de sensualidad, la sangre y bajeza de nuestros instintos nos llevarían a las consecuencias más absurdas. Pero poseemos la razón para templar nuestros movimientos de furia, nuestros aguijones carnales, nuestros apetitos sin freno; de donde deduzco lo siguiente: que lo que llamáis amor es un esqueje o vástago.

William Shakespeare (Otelo)

 
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Publicado por en 2016/12/18 en Diciembre, Libros

 

techo

Durante todo el largo proceso no he dicho nada, he guardado la calma y traté de no invadir a otras personas con la ansiedad, el estrés, los líos y los cálculos extraños que requirió todo este camino de construir una casa. Mi casa. Deos, escribiéndolo así, el sueño de una vida suena realmente efímero y pequeñísimo.

Dreaming

Ya había medio anunciado acá, cuáles eran mis planes, pero realmente nunca lo dije, nunca explicité. Soy de decir toda clase de tonterías en este diario, y aún así no me sentí confiada ni entusiasmada en contar la noticia. En parte porque me considero algo reservada, también un poco porque es un proyecto que toma más de cinco minutos y la pregunta constante sobre el estado no puede responderse simplemente. Hay mucho que pasa, que pasó, y no se puede resumir en un “bien”, como cuando te preguntan “¿cómo estás?”. Seguro sumó también que andar contando cómo iba la cosa no implica que se entienda lo que está pasando, lo que uno está pasando. Hubieron episodios divertidos, otros bastante tristes, complicaciones, divergencias, deudas olvidables… pero finalmente estoy acá, en el punto en el que sólo queda seguir, pero ya dentro de la nueva realidad que uno buscaba formar. Viviendo en la casa. Quedan cosas por hacer, muchas y luego seguro se me ocurrirán más, pero ya es.

¿Costó? ¿Tardó mucho? Sí y no. Depende de cómo lo mire, siempre. Costó tiempo, costó dinero, costó esfuerzo, costó tiempo, costó muchas cosas que seguro podría haber hecho. Pero eso no cuesta lo que vale. Si comparten el sueño que tengo, el de poder estar en la casa propia porque la vida no les pasó una hecha jaja, los aliento a ponerle esfuerzo, se puede. Enfocarse, pensarlo, tirarse a un par de piletas incluso dudando; porque flotar, flotamos.

 
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Publicado por en 2016/12/17 en 'bout me!, Diciembre

 

talento

Pero, como iba diciendo, cuando acabó de tocar y todos se pusieron a aplaudirle como locos, Ernie se volvió y, sin levantarse del taburete, hizo una reverencia falsísima, como muy humilde. Como si además de tocar el piano como nadie fuera un tío sensacional. Tratándose como se trataba de un esnob de primera categoría, la cosa resultaba bastante hipócrita. Pero, en cierto modo, hasta me dio lástima porque creo que él ya no sabe siquiera cuándo toca bien y cuándo no. Y me parece que no es culpa suya del todo. En parte es culpa de esos cretinos que le aplauden como energúmenos. Esa gente es capaz de confundir a cualquiera.

Jerome D. Salinger (The Catcher in the Rye)

 
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Publicado por en 2016/12/16 en Diciembre, Libros